Equipos OBD profesionales y máquina de humo
Encontramos la avería de verdad, no la adivinamos. Con la herramienta adecuada para cada marca.
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Disponemos de equipos de diagnosis OBD profesionales y multimarca, además de máquina de humo para localizar fugas de aire de sobrealimentación (boost leaks) al instante. Leemos y borramos averías, analizamos parámetros en vivo y hacemos logging real de funcionamiento.
La diagnosis es el primer paso para reparar bien: si no sabes exactamente qué falla, acabas cambiando piezas que no tocaban. Nosotros vamos directos al problema.
Ideal para testigos que aparecen y desaparecen, pérdidas de potencia, tirones o fallos intermitentes. Te enseñamos lo que vemos y te damos presupuesto cerrado de la reparación.
Cualquiera puede enchufar un lector de veinte euros y sacar un código de avería. El problema es que el código casi nunca dice qué pieza cambiar: dice qué parámetro se ha salido de lo esperado. Un P0401 no significa «cambia la EGR», significa que el flujo de recirculación de gases es insuficiente, y eso puede ser la propia válvula, un conducto lleno de carbonilla, un sensor de presión diferencial sucio o un tubo de vacío partido. Cambiar la pieza que nombra el código es la forma más rápida de gastar dinero y seguir igual.
Nuestra diagnosis empieza por ahí, pero no acaba ahí. Leemos las averías de todas las centralitas, guardamos los datos congelados del momento del fallo, miramos los parámetros en vivo con el motor trabajando y comparamos lo que dicen los sensores con lo que debería estar pasando. Y cuando hace falta, salimos a rodar con el coche y registramos datos reales en carretera, porque hay fallos que no aparecen jamás con el coche parado en el taller.
Una entrada de aire falsa se disfraza de mil cosas: ralentí inestable, tirones, mezcla pobre, testigo de motor, pérdida de presión de turbo. Buscarla a oído puede llevar horas. Con la máquina de humo presurizamos el circuito de admisión con un humo denso e inocuo y esperamos: por donde sale el humo, entra el aire. Un manguito agrietado, una abrazadera floja, una junta de colector cansada o un intercooler picado aparecen en minutos y sin desmontar medio motor.
Es especialmente útil en motores sobrealimentados, donde una fuga de presión pequeña se traduce en una pérdida de potencia grande y en un turbo trabajando de más para compensar. También la usamos para localizar entradas de agua en carrocería y fugas del circuito de EVAP, esos códigos de estanqueidad del depósito que aparecen sin ningún síntoma perceptible.
Las averías que van y vienen son las que más frustración generan, porque el coche siempre funciona bien justo cuando llega al taller. La estrategia es otra: en lugar de intentar reproducir el fallo a la primera, dejamos el equipo registrando parámetros mientras conduces, o forzamos las condiciones en las que suele aparecer —motor muy caliente, motor en frío, con lluvia, con carga, en un badén—. Los datos congelados que guarda la centralita en el momento del fallo también son oro: dicen a qué revoluciones, a qué temperatura y con qué carga ocurrió.
Aquí tu información vale tanto como la máquina. Cuando nos traigas el coche, cuéntanos cuándo pasa, cada cuánto, si empeora con el calor o con la humedad, si hiciste algo justo antes de que empezara. Un «solo me pasa las tres primeras veces que arranco después de repostar» puede ahorrar una jornada entera de búsqueda.
Además de la lectura electrónica, comprobamos lo que la electrónica no ve. Estado de bujías y bobinas en gasolina; retorno de inyectores y presión de rail en diésel; compresión si hay sospecha de motor; estanqueidad del circuito de refrigeración; carga y consumo eléctrico; y una revisión visual seria de mangueras, correas, fugas y conectores. Buena parte de las averías «electrónicas» son en realidad mecánicas o eléctricas y la centralita solo está informando.
Al terminar te enseñamos lo que hemos visto —capturas, medidas, la pieza en la mano si la hay— y te damos un presupuesto cerrado de la reparación. Si decides no repararlo aquí, te llevas el informe igualmente: es tuyo, lo has pagado.
Si se ha encendido el testigo de motor, si el coche ha perdido potencia o consume más de lo normal, si tiene tirones al acelerar, si el ralentí se le va, si arranca mal en frío, si echa humo, si el cambio automático se comporta raro o si simplemente vas a comprar un coche de segunda mano y quieres saber qué tiene dentro antes de firmar. En todos esos casos, una hora de diagnosis vale más que tres opiniones.
Damos servicio a toda la Marina Alta: Pedreguer, Beniarbeig, El Verger, Ondara, Gata de Gorgos, Dénia, Xàbia, Teulada y Benissa. Abrimos de lunes a viernes de 8:30 a 18:00 sin cerrar a mediodía, así que puedes dejarnos el coche por la mañana y pasar a por él cuando salgas de trabajar.
El código dice qué parámetro se ha salido de rango, no qué pieza hay que cambiar. La diagnosis es lo que viene después: parámetros en vivo, datos congelados del momento del fallo, comprobaciones mecánicas y eléctricas, y si hace falta una prueba en carretera registrando datos. Es la diferencia entre saber que algo va mal y saber qué es.
Si el testigo está fijo y el coche va bien, puedes llegar al taller sin correr. Si parpadea, mejor no: un fallo de encendido continuado puede dañar el catalizador en pocos kilómetros. Y si además pierde potencia, echa humo o suena distinto, párate y llámanos.
Para encontrar entradas de aire falsas y fugas de presión en el circuito de admisión y sobrealimentación. Presurizamos el circuito con humo denso e inocuo: por donde sale el humo, entra el aire. Un manguito agrietado o una abrazadera floja aparecen en minutos, sin desmontar medio motor.
Se trabaja con datos, no con suerte: revisamos los datos congelados que guardó la centralita cuando ocurrió, dejamos el equipo registrando parámetros mientras conduces y forzamos las condiciones en las que suele aparecer. Cuéntanos con detalle cuándo pasa —en frío, en caliente, con lluvia, con carga—, porque eso acorta muchísimo la búsqueda.
Sí, y es de las mejores inversiones que puedes hacer antes de firmar. Leemos todas las centralitas, comprobamos si hay averías borradas hace poco, medimos compresiones si hay sospecha y revisamos frenos, suspensión, fugas y estado general. Te decimos lo que hemos encontrado, sin adornos.
Depende del tiempo que se lleve la búsqueda, así que lo acordamos contigo antes de empezar en lugar de darte una cifra al aire. Lo que sí es fijo es el método: primero te decimos qué vamos a hacer y cuánto tiempo le vamos a dedicar, y después te llamamos con el resultado y un presupuesto cerrado de la reparación.
«If you got a problem (car related) and no one else can help you! Go here! … best service for a fair price»
«Took my Audi … repaired 20 hours later … highly recommend»
Reseñas reales de Google, en su idioma original.
Ya que estás aquí: esto es lo demás que hacemos, bajo el mismo techo y con el mismo equipo. Si tu coche necesita dos cosas a la vez, se las hacemos en la misma visita.
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